Friday, August 31, 2007

    

Son las tres y media, es de madrugada. La gente decente duerme, también la que trabaja y cumple con un horario de siete a cinco. No, yo no pertenezco a ninguna de estas categorías y quizá por eso llaman tanto mi atención.

   

Ayer bebí sólo un poco de café antes de llegar a mi computadora como cada noche. Lo tomé en la escuela, saliendo de la clase. Eran las seis de la tarde. Encendí un cigarro y lo fumé mientras caminaba por la universidad, donde por cierto ahora fuman menos que en el noventa y ocho cuando terminé la carrera. No me importa. Fumo cada vez que me place: cuando camino o tomo café, después de comer, a la hora de una buena conversación, con una cerveza, luego de llorar y, cuando se puede, después de una dosis de placer.

  

Casi es septiembre. La lluvia y el calor no me dejarán dormir. Pero, en Tijuana no llueve y menos en el verano, hablaba de otro septiembre que está bajo mi piel.

    

Hace dos años que llegué a la colonia Olivares, en Hermosillo. Dormía poco y sola como hoy. ¡Pinchi Olivares tan Distante! Allá comencé a escribir en una libreta que siempre tenía junto a mis libros. Leo usualmente de noche por mil razones. De entonces acá aprendí dos lecciones fundamentales: la primera fue no extrañarás; y la segunda, no te  preocuparás por lo que no ha sucedido.

  

Qué casualidad, me preguntaron por él esta tarde. La sonrisa se hizo de mi boca, pero no lo pronuncié. Todo está bien, respondí. Cuando la preguntona ya no estaba repetí su nombre mil veces en mi cabeza y en ese instante llamó. Es absurdo, cada vez que me propongo desaparecerlo se asomas de alguna manera. No inventó: llama, escribe, envía mensajes. Siempre da señales que hasta hoy he interpretado como buenos augurios.

  

Mi madre me mira. Adivina, pero no pregunta; me abraza, de nuevo me alimenta. Qué bonita eres, me dice muy orgullosa. Nos vemos. Sonreímos.

Tras el desayuno me la paso en el patio recogiendo y tirando cosas, reviso las plantas y acomodo las macetas en distintas versiones. Después me rió sola en mi cuarto pensando en todas las cosas que hago sin que se entere nadie porque son en verdad ridículas. Si premiaran por perder el tiempo…

  

He comenzado a avanzar hacia una imagen sin detenerme. En cuanto a él, sólo en su caso, a  no esperar mucho, muy poco, nada y todo lo demás. Mi apuesta siempre ha estado con aquello que parece irrealizable, pero dejaré de lado algunos imposibles imposibles, aun cuando me provoquen una felicidad inexplicable.

   

Estoy leyendo como adicta a las palabras y sus mundos comprimidos. No me preguntes, tengo pésima memoria para los datos exactos y las referencias completas. Cargo una libreta para anotar los detalles. Las ideas no, esas las recuerdo cuando son claras y me dicen algo más que sinsentidos. Recojo sólo aquello que me es útil para comprender(me). ¿Has olvidado que soy una egoísta? Selfish García, ¿que tal?. Deseo otras cosas y traigo una montaña de arrebatos.

  

¡Ah mi desorden! Hago tantas cosas al mismo tiempo, sin embargo me acuesto cada noche en el mismo lugar, ahí donde desperté justo en la mañana: ir a la cama es un deja vu: me muevo en círculos. Te digo, pequeñeces que nadie sabe. Me da miedo transformarme en Mariana, esa la de mi cuento, una que decidió quedarse encerrada en su habitación hasta que echó raíces. Su historia tiene un final incierto que no quiero averiguar.

  

Son las cuatro con cincuenta y siete. La gente comienza a levantarse, a abrir las rejas y a encender motores. En esta ciudad se vive mejor, es cierto, pero se duerme poco y se trabaja todo el día. Se habla casi de nada por el cansancio, por el deseo de dormir y por la falta de silencio.

   

Tengo sueño. He decidido no preguntarle nada.

  

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Wednesday, August 29, 2007

El tiempo está tocando a mi puerta. Volvió, como lo predije la última vez. De nuevo las manos vacías. Nada. 

Inclemente se llevará mis noches como pago. Me ha prohibido las letras, las horas de conversación, las distracciones y todolodemás. 
   

Saco mi arco en defensa propia: no vuelvas sin previo aviso, te entrego mi sueño como adelanto. Vete.

    

Así nos despedimos. Sin más preguntas, sin nada más que decir.

      

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Monday, August 27, 2007

presuntos insurgentes

    

Soldados iraquíes escoltan a presuntos insurgentes detenidos en una redada y llevados a un campo militar en la ciudad de Baquba, a unos 65 kilómetros al noreste de Bagdad. En tanto, se incrementó la presión de legisladores estadunidenses para que el presidente George W. Bush obligue al primer ministro Nuri Maliki a ‘‘poner más de su parte’’ en la nación árabe. El canciller francés Bernard Kouchner sostuvo que el gobernante iraquí  ‘‘no está funcionando’’ FOTO Reuters

 

    

Resguardo a Flavio Sosa [lider de la APPO] a su llegada al aeropuerto de Oaxaca, procedente del penal del Altiplano, en el estado de México, el pasado 15 de agosto. El dirigente dijo en entrevista a La Jornada: ‘‘no voy a negociar nada, pues no he cometido delito alguno’’. FOTO Agencia MTV

 

La Jornada. 27 de agosto de 2007.

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Friday, August 24, 2007

El Ceniciento

      

El Ceniciento sale por la mañana con su disfraz de hombre. El día lo va dejando sin ropajes y lo transforma en una especie de bestia cansada. Regresa a media noche a la casa tratando de andar derecho. Se sacude los pies antes de atravesar la puerta dando tremendos pisotones en el tapete de welcome y avienta la morralla sobre la mesita que está junto a la entrada. Adentro el calor se aplaca con los ventiladores. Ve de reojo la habitación y parece limpia, por lo menos ordenada según su criterio particular. Vive solo, bueno, casi solo. Diría que tiene un perro, pero no. Podría decir lo mismo de su casa, que casi la tiene, pero tampoco.

    

Tiene hambre, deseo, pero sueño. Medio come, casi se encuera y se acaricia, eso sí, hasta el final. Prende un cigarrillo, lo fuma un poco y lo apaga sin terminar. La cerveza sí, esa se la termina y va por otra. La noche es larga, porque no duerme, apenas cierra los ojos. Cuando comienza a hundirse en el colchón la luz del sol le roba el sueño. Se levanta temprano a trabajar. Lleva puesto su vestuario. 

   

(Cuando está en casa parece concentrado, tranquilo, entero, feliz. Se deja de ropas y escribe. Se asoma a ventanas que dan hacia otras casas, donde otros cenicientos escriben también de noche y se asoman a otras ventanas. Algunas melodías le endulzan los oídos y las silva cuando cree que no lo escuchan, las disfruta cuando en la barra descubre a otro ser silvando. Se pintan sonrisas de complicidad.)

  

(Quisiera poder decir lo que pasa cuando estamos juntos, que entiendo y que lo sé porque a veces estoy, pero no, no es cierto).

                                                                                                

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Tuesday, August 21, 2007

Omar Pimienta

Inspección secundaria   

Omar Pimienta (Tijuana, 1978)

El primer migra en interrogarme fue mi madre:
¿Cómo se llama tu papá? Marcos Ramírez.
¿Cómo se llama tu mamá? Sara Pimienta.
¿Dónde vives? En National City.
¿A qué fuiste a Tijuana? A visitar a mi abuela.
 

Y así, practicando antes del cruce, mucho antes
de saber
leer y
escribir, aprendí a mentir mirándote a los ojos. 


Publicado en:
La Libertad: ciudad de paso
(Tijuana: Cecut-Conaculta, 2006).
 

Junto a la línea para cruzar a “Los” desde Tijuana se ubica la Colonia Libertad. Por ahí vive el Omar “uno de los poetas jóvenes que sin duda ya alcanzó la madurez en su estilo”, eso dice en la contraportada de su libro La Libertad: ciudad de paso.      


Leerlo es entrar a casas de madera con olor a sopa, recordar las gallinas sueltas en el patio y la sensación de sus plumas entre los dedos; atravesar la Franco, la Parte Baja y la Alta; correr por la Hielera, meterte al lodo y saltar las matas; bajar al Info por las laderas y llegar a casa con el uniforme cubierto de tierra; saludar a los compas de “ La Trece ”, ir a los pleitos en las vías del tren y poner monedas en los rieles. Descubrir las luces de los helicópteros sobrevolando La Liber mientras perseguían a los que intentaban cruzar a “Los” por el cerro. La Liber marca y da tono hasta en la forma de retar al contrincante y saludar al vecino.
                

En La Libertad su autor da cuenta de lo escuchado, porque al parecer todo lo ha escuchado y eso le agudizo la observación. Aprendió a registrar con el oido y los ecos se multiplican entre sus páginas, pues en ellas hay herencia, oralidad, crítica, lugar social, emoción e historia.     

Repatriados
 
Entre los alambres los metieron a Tijuana como a un ring de boxeo.

Algunos se quedaron aquí, en la Libertad , pegados a las cuerdas

con la guardia arriba, por inercia.

  

Se trata de una historia contada a través de la poesía (que al fin las dos, la historia y la poesía, son formas de comunicar nuestra experiencia), donde da cuenta de la vida cotidiana en esta frontera (ésta que muchos recordamos, pero no todos, porque casi todos acaban de llegar y La Liber ya no les dice nada). En este poemario se ofrecen imágenes de las paredes negándose a caer, del tiempo en sus ventanas asomado y de sus personajes. 

Las palabras escapan los linderos de la colonia y tratan de abarcar un universo en expansión constante, como si también ellas crecieran con el autor y su significado se transformara al reconocerse fronterizas. En unas cuantas páginas el autor deja de ser niño (gracias a las letras) y parece que el tiempo le abriera los ojos para poner los recuerdos en su sitio: el sentimiento se llama nostalgia, pero el acento está puesto en el presente, en el soy, no he muerto ciudad de paso.          


Omar escribe acerca de La Libertad como de sí, porque es suya. Tal vez a eso se refiera la madurez en la contraportada, a esa posibilidad de ser otro, sin dejar de ser el mismo; de ver hacia atrás para reconocer el lugar donde se pisa y darle nombre esa extraña sensación que produce el vivir frente/junto a “Los”; a la infranqueable condición de aprender esas lecciones: cruzar la línea, como estigma/como ventaja; y atravesar fronteras, como si nada/casi nada (
ésas construidas por el lenguaje, la imagen, la distancia, el tiempo o los cuerpos, ésas a la vez impenetrables y porosas).

Después escribe sobre el amor, pero mejor lo leen ustedes. 

      

Mi primer amor
    
Cuando Tijuana me dio mi primer beso me arrancó la lengua.

Al acariciarla me quemó las yemas.

Cuando por fin cogimos me castró.

  
Lo peor es su ira cuando sabe que la amas.
    

  

  

Su blog:

yo era tu pasado imperfecto

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Monday, August 13, 2007

Patricia Bravo, colombiana.

“La violencia es propia, interior. Somos violentos. La violencia no es algo exterior, fantasmal que en un momento dado se materializa. El ser humano es violento. Esta “intimidad” se hace patente en la obra de Patricia Bravo.”

Esperando esos días azules que sí van a volver.

Patricia Bravo, 1999. 

 

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Thursday, August 9, 2007

voy a rentar mi casa

Hoy por la tarde decidí que ya era tiempo de rentar mi casa. Estuve en espera de un trabajo milagroso que me bastara para comprar el carro y pagar la mensualidad. Dios me da elementos para el escepticismo. Vacié las alacenas, metí cuanto cupo en las maletas y puse todo en la cajuela, hasta las plantas.
 

Mientras hacía eso me di cuenta de que camino volteando hacia atrás y nunca me fijo en lo que está adelante, por eso siempre extraño y muero por regresar. Ahora comprendo las palabras de un amigo a quien quise mucho, diciéndome un día rumbo a Kino que aprendió a no extrañar, a llegar e irse y no extrañar. Y yo le pregunté, ¿cómo lo hiciste? Así, no extraño, me respondió muy convencido. Olvidó, de veras. Ahora entiendo cómo y por qué no extrañar.

Alratito cuando por fin estaba lo imprescindible dentro del carro, me acerqué a la puerta de la casa y le eché llave. Me metí despacio a mi sentrita y encendí el motor. Desde el volante pensé: qué bonita es mi casa, con razón la quise tanto. Me fui diciendo muchas veces: no voy a voltear, no voy a voltear, no voy a voltear.

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Sunday, August 5, 2007

B.C. elecciones 2007 (puros cuentos)

Una semana antes de las elecciones

La Iglesia Católica organizó una misa para pedirle a dios que no ganara Hank. Hasta mis amigos cristianos van a ir, dijo una señora. ¡Es pior que el demonio!

Luego, en una estación de radio dijeron que iban a demandar a la Iglesia por mitotera. Que nos demanden, que nos lleven a todos presos y verán. Si todos los católicos votaran otro gallo nos cantara (alguno de esos que le cantó a Pedro). Dicen que fue mucha gente.

….

¡Renuncio! ¡Renuncio! Presidenta de casilla en Valle Verde, cuando el capacitador del IFE le instruyó que al final de la jornada del domingo se llevara las urnas a su casa y las quemara. Era la primera vez que participaba en las elecciones, tiene 18 años.

El miércoles fue el cierre oficial de las campañas. En el crucero de Fundadores se instalaron desde temprano una cuadrilla de morros del PAN, en esa esquina, y en aquella otra unos del PRI . Los primeros de azul y los segundos de rojo. Mismas camisetas, semejantes gorras, iguales calcamonías, gritos también muy parecidos. Música igualmente horrible.

Antes de la hora los equipos entraron en calor, comenzaron los insultos y los sombrerazos. El carrerío pitando en apoyo a su favorito.

Cuando pasamos por la tarde, los morros ya tenían una fiesta, los colores estaban revueltos, cantaban sin distinciones, gritaban los mismos eslogans. Ya no se sabía quien era quien en esa revoltura.

“¡Informáte! ¡Informáte! ¡Que no te engañen!” Una morra en un crucero entregándome calcamonías de PRI.

5 de agosto de 2007

8:30 am Entra mi tía corriendo a la casa seguida por un montón de vecinos que jamás habían cruzado la cerca de enfrente. Salen con la mesa y las sillas del comedor, también con la mesa donde pone la máquina de coser y los banquitos. Tú crees, dice, no instalaban la casilla porque no tenían nada. Nomás les dejaron las cajas y los papeles ahí en la banqueta.

¡Quiten esa propaganda! ¡Quítenla! Ciudadana gritando frente a una casilla rodeada de propaganda del PRI.

 En la fila para votar, un vecino le pregunta a otro discretamente:

-¿Y usté por quien va a votar?

-¡Pues por Hank, porque es un delincuente muy fino!

Si en este espacio se descalifica, agrede, insulta o hiere alguna susceptibilidad, reclame al IFE.

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Saturday, August 4, 2007

el camping

El fin pasado anduve en el Rancho Santa Verónica, allá por Tecate. Fui con mis amigos de siempre (los queridos, esos que nos hemos seguido los pasos desde los quince años).

Sobrevivimos. Hubo de todo: sal y pimienta, camarones zarandeados, carne asada, café de talega (cortesía de Hermosillo), cerveza mucha, analgésicos, tabaco y enervantes (dicen). Por la noche chistes y drama, carcajadas, cánticos, oraciones y danzas tribales que despertaron al dios del fuego, también a algunos demonios que hicieron gala de su presencia en la hoguera (eso dicen los que lo vieron).

Quemamos de todo, allí quedaron las cenizas tras las llamas: troncos, sillas, cerca, carretes, ramas… muchas ramas. Sonaron La Cultura Profética y el Manu (de los que me acuerdo). También hubo ratas del monte, sapos peludos, perros salvajes, vacas trasnochadas y hormigas rojas.

En la cabaña nos visitó un extraño niño que anduvo jugando con la pelota de día y de noche, que no vimos pero escuchamos (eso dicen los que lo oyeron). A mí me sacó un grito desgarrador cuando se paró tras de mí en el baño (motivo de carrilla insana por dos días: que la racional, que la científica, que la explicatodo, que la chingada les dije, les tengo miedo a los fantasmas).

A media tarde las chicas se dieron tiempo de escuchar la lectura de “Rebeca y el futuro”, de Manuel Llañes. Así es, dijeron al mismo tiempo.

Otro día caminata y futbeis (que todos recordamos de la infancia). Ah cómo corrí, cómo patié, cómo menté madres… metí muchas carreras!

Sin nada más que vodka en los alrededores, cerramos el domingo con Los Cadetes de Linares por aferración mía, en honor a mis compitas del colson Pamela, Selene y Ely, les dije. ¿Y ahora tú? Ya te crees hermosillense, dijeron. Nospatanto.

“El dios del fuego”, directamente desde Jamaica, B.C.

 

“Agustividad 2″, Lety, Yomera, Vero y Mayte.

 

“Foto del diablo (???)”

 

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Friday, August 3, 2007

El piromaniaco

Ayer hubo un incendio en mi casa. Tuvieron que venir los bomberos a apagarlo. Al final me dijeron que había sido obra de un experto. Deduje que fuiste tú. Quién más hábil para iniciar hogueras por puro gusto. El placer del fuego te persigue. Así lo deduje luego de escuchar alguna vez tus confesiones de medianoche. El gozo desaparece frente los cuerpos oxidados por las llamas. No hay disfrute en las cenizas. Supongo que estuviste cerca observando mientras se consumía lo mío. Cuando la luz roja se extinguió ya planeabas el siguiente atentado sobre una casa nueva, abandonada o de poco uso. Puedo incluso imaginar el sonido de tus pasos estrellándose contra el asfalto al marcharte. Tu nariz olfateando entre las privadas. Comienzo a buscar lo rescatable entre los escombros. No hay bolsas de hule suficientes, ni tan grandes para lo perdido. Observo el desastre desde la puerta. Aprieto un encendedor con la mano.

 

Posted by Miriam García at 08:15:39 | Permalink | Comments (2)