Friday, January 25, 2008

conjuros

En 1982 abrieron en Tijuana la Biblioteca Pública “Benito Juárez”, que en un principio se llamaba “José López Portillo” y después le cambiaron el nombre porque la raza estaba muy furiosa por la devaluación. En ese mismo edificio estaban ya las oficinas de la SEP. Mi mamá trabajaba en la Secretaría desde que estaba en la Calle 6a. del Centro y era ya costumbre que mi hermana Gilda y yo pasaramos  las tardes en su oficina. Cuando se cambiaron a la Zona Río las instalaciones estaban casi solas y el espacio donde hoy es la la biblioteca estaba totalmente desocupado.
 
Me acuerdo que corríamos en ese enorme galerón hasta que un día nuestro espacio fue invadido por un montón de cajas. Cual niñas curiosas, abrimos algunas con cuidadito y sin permiso. Nos asomamos por debajo de las tapas, desamarramos los hilos y quitamos los cartones y ahí estaban: ¡Los Libros! Gilda estaba en primero y yo en segundo de primaria, empezábamos a leer y teníamos cierta fascinación por ellos: siempre hubo libros en casa, mi mamá nos compraba muchos cuentos y nos leía en la noche.
 
Empecé a hojearlos, a leer los que tenían peces, los de las plantas que comían insectos, los que decían cómo mezclar los colores. Cada tarde abríamos otra caja y luego la cerrábamos lo mejor posible. En una de esas que me encuentro uno de rondas infantiles, refranes y cosas que me daban risa. No lo soltaba, lo leí muchas veces. En otras páginas venían cosas que no entendía muy bien, pero que identifiqué como de amor y de tristeza. Me dejaban pensando y me quedaba calladita. Mi parte favorita era ésa donde las letras hacían figuras: daban vueltas en círculo, estaban escritas alrevés o tenías que voltear el libro para entenderlas. En la portada decía Ómnibus de poesía mexicana y yo me imaginaba que era un camioncito cargado de letras, que ellas, las letras, eran un montón de personas apachurradas en un mini bus.
 
Comenzaron a mover las cajas y a sacar los libros, a traer  sillas, estantes, mesas y otros muebles. Un señor que era amigo de mi mamá me preguntó que cuál era mi  libro favorito y yo le dije que el del camioncito. Se rió mucho y me dijo que podía llevármelo a mi casa. ¡Ijole! ¡Estaba tan contenta! También me regaló uno de rondas infantiles que se llamaba a la víbora de la mar (creo), que era de rondas, y uno azul turquesa muy bonito, que se llamaba Poesía en movimiento

Crecí y me olvidé de ellos por muchos años. Fue en la uni cuando las palabras de mis libros comenzaron a decirme otras cosas, a abrir mundos y a viajar conmigo a todos lados. Mi camioncito y el libro azul ya están viejitos y despegados, pero nunca los he rayado ni he perdido una sola de sus páginas. Ahora que me dicen que primero debo leer mucho para escribir poesía, cuento y cualquier otra cosa, ellos están aquí fieles a mis juegos como siempre.

Para limpiar hechizados
 
Romero bendito,
de Dios consagrado,
que fuiste nacido,
no fuiste sembrado,
por la virtud
que Dios te ha dado,
has que entre lo bueno
y salga lo malo.
 
Ómnibus de poesía mexicana
(1983), p. 101.


 
Liga para retener al hombre

(1621)
 
[Fulano]:
el rostro te veo,
la espalda te saludo,
aquí te tengo
metido en este puño,
como mi Señor Jesucristo
a todo el  mundo.
 
Ómnibus de poesía mexicana (1983), p. 104.


Refranes pareados
 
Como ni amor le tengo,
ni cuidado le pongo.
 
El que  nace barrigón
aunque lo fajen de chico.
 
El que se quema con leche
hasta al jocoque le sopla.
 
Te asustas de la mortaja
y te abrazas al difunto.
 
Ómnibus de poesía mexicana
(1983), pp. 97-100.

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Monday, January 21, 2008

así (v. 3)

 

Los sonidos que me levantaron de la cama esta mañana salían del lado izquierdo de mi pecho (una rueda de la fortuna llena de niños que llevaban globos de colores atados a las muñecas de sus manos y giraban en sus canastillas acompañados de una mamá, de un papá o de ambos): eran sonrisas, felicidad de deveritas.

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distancia

.

desde acá                    

te ves chiquito
                             
                         incompleto

..
 

tu voz llega a mi casa    
         

viaja en el eco

                                ilumina                    

        
                      después de la muerte


  

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Tuesday, January 15, 2008

tus ojos         a b r e n

despliegan                           


silencio

ese pozo profundo

                    sepulcral

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Sunday, January 13, 2008

C.

feliz cumpleaños

Lo no dicho

Este es un texto que encontré en una de mis libretas, lo escribí a un ladito de los apuntes de narrativa histórica del 12 de octubre de 2006.  Ese día estuvimos analizando “lo no dicho”, de Foucault. 
Lo no dicho… Si pronunciáramos las palabras en su justa hora. Pero no, henos aquí en este punto sin retorno.

Hoy sentí tu amor iluminado.
¡Qué difícil verlo desde este punto distante!
Rojo, joven, transparente,
fiel aún pese a las horas.
Tronco, como la primera vez te abrazo .
Hace días que atravesé el camino 
el polvo se esconde en las grietas de mis pies.
Quisiera hablarte en la cama hasta el cansancio,
sentir que te hundes en mi boca 
amanecer a tu lado llena de palabras frescas.
Guardarme en tus ojos,
soy de tus  brazos.


 

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Friday, January 11, 2008

sick

Todo empezó con un dolor en el oído. Me tomé un tylenol y sentí clarito que se quedó pegado en mi garganta. Pregunté si era posible que se hubiera atorado a un lado de mi campanita. La doctora me dijo que no, que sólo era una sensación y mi desagrado por cualquier tipo de pastilla -porque no sé tragarme las pastillas, siempre las mastico, pero las cápsulas sí me las paso-.

Después de dos días de amoxicilina con ácido clavulánico y naproxeno sódico con paracetamol, el dolor se había extendido a la mitad de los dientes, la lengua y el cuello. No podía abrir muy bien la boca y pasar saliva se convirtió en un tormento. La sensación de la pastilla atorada se convirtió en la de una pequeña mandarina atascada en mi garganta.

Otra vez al doctor. Más dolor, mi cuello era una torta de queso. Sí, aja, sí, aquí están, en el lugar preciso: son paperas. Súmale nimesulida y acetaminophen, no más de dos de las últimas cada seis horas. Que le rayen unas papas en el cuello y le rebanen unos tomates en los pies. ¿De veras? Ah! que Miriam, claro que no. Son remedios de antes, ¿qué no es usted historiadora? Mmmmmm, gracias doc.

La noche fue larga, muy larga. ¡Para acabarla…!, eso fue lo que estuve pensando. No estoy para calvarios, me dije, y que me atasco de tylenoles. Me estuve ahogando con mi saliva por varias horas hasta que me hizo efecto el calmante. Para no aplastarme los cachetes dormí sentada en la cama, sostuve mi espalda y mi cabeza con un montón de almohadas.  No pensé más nada, puse unas películas y me desconecté del mundo y de mis dolores. A las cinco de la mañana me sumí en un profundo sueño, a las diez mis tías me trajeron avena y un coctelito de narcóticos. A las 10:30, mi amá entró con una taza de ponche.

Estaré en mi cuarto por varios días, todavía falta que “evolucione” el lado derecho.

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Monday, January 7, 2008

prozac

La píldora de la felicidad

“El ser perfecto está en un bote de pastillas”.

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Thursday, January 3, 2008

El aeropuerto de Minos


Hace meses que recorro este aeropuerto, mi vida está en sus pasillos. Disfruto su longitud y la sensación de su loseta; su aroma a sudor, comida y limpiadores; sus murmullos en varios tonos, como la piel de mis acompañantes; da lo mismo andar en cualquiera de sus sentidos, me deslizo. Frente a mi las espaldas, detrás el sonido de los pasos, mis pies mudos.

Left, right, wait, go, stop, go.
Stop.
Me and my body, this maple eyes.
Solitude.

Usualmente compro un café, me instalo frente a la ventana, observo y escribo. La gente parece aturdida, corre en todas direcciones, grita, sonríe y llora; revisa sus boletos y ve constantemente su reloj, como si en verdad supiera hacia donde se dirige. Algunos días envidio su certeza. Mientras me pregunto si esta sala es de llegada o de salida, me siento en casa. Desde ya floto.
 
He concluido que volar es un acto que requiere mucha energía y una pista de aterrizaje-lanzamiento. Mucha es una cantidad imprecisa que depende de la distancia por recorrer. Veo despegar los aviones, descargar las maletas.
 
He concluido que volar es un acto que requiere mucha energía y una pista de aterrizaje-lanzamiento. Mucha es una cantidad imprecisa que depende de la distancia por recorrer. Veo despegar los aviones, descargar las maletas.
 
He concluido que volar es un acto que requiere mucha energía.
 
Busco un hilo de Ariadna…
una pista…

 


El aeropuerto y Mariana

Al final del pasillo estaba Mariana, la encontré hecha bolita debajo las bancas que están hasta el fondo. Cuando me acerqué me vio con desconfianza y no habló. Su mirada era una lanza que protegía su tristeza por mi descuido. Una mañana la dejé sentada cuidando el equipaje y me fui, olvidé que habíamos viajado juntas desde el día que nació. La novedad se hizo de mí desde el momento en que me abroché el cinturón, el mundo es tan chiquito desde allá arriba… El deseo y la curiosidad anidaron en mis ojos, no la extrañé… aprendí esa lección macabra en uno de mis viajes.

Desde anoche estamos sentadas viendo despegar los aviones. No ha pronunciado palabra alguna, ni me mira, pero sigue aquí. Me hizo seguirla hasta llegar a una bodega donde tuvo guardadas las maletas durante estos meses. Yo he traído algunas otras y ahora tenemos más de treinta.
Ella parece haber crecido. En un principio pensé que de nuevo era una niña, pero al sentir su presencia silenciosa a mi lado he descubierto que este abandono la hizo fuerte, quizá físicamente delgada, pero el tamaño de su furia me demuestra su avanzada edad. Sigue buscando las palabras justas para comunicarse conmigo sin maldecirme: siento su tristeza, no puedo dejar de llorar.
 

¾Te extraño ¾me dice finalmente. Ella es así, aparentemente simple. Sabe que la línea recta es la más corta entre dos puntos. Es mi equilibrio. Yo doy vueltas alrededor del mundo mientras giro sobre mi propio eje. Estuve demasiadas horas en este sitio hasta que perdí el interés por salir. Ahora me pregunto dónde están las puertas y hablo sola.
 

¾Sígueme, conozco la salida ¾me mira y comienza a organizar el regreso. 
 

¾Quiero volver a casa ¾le digo y mis ojos se prenden de los aviones. Mis pies se despiden de los pasillos y avanzo a tropezones, con pasos lentos, jalados por la fuerza de gravedad hacia la tierra: dos piedras que aprenderán de nuevo.
 

¾La próxima vez viajaremos juntas ¾asegura. Caminamos y pedimos ayuda para cargar nuestro equipaje. 
 

Al pasar frente a las puertas de cristal del aeropuerto veo el reflejo de Mariana y descubro que es una hermosa mujer que lleva a una niña tomada de la mano.

 

Posted by Miriam García at 08:13:05 | Permalink | Comments (4)

Wednesday, January 2, 2008

La casa huele a canela

El fin de año repartió sonrisas y abrazos amorosos. Los niños nos invitaron a compartir sus juegos en la sala y algo tan simple nos devolvió la gratitud. Las palabras iluminaron los encuentros y sobre la mesa trazamos un horizonte para el futuro:

aquí se construye con esperanza.

Me siento libre.

 

Posted by Miriam García at 09:16:59 | Permalink | No Comments »