Friday, February 29, 2008

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Posted by Miriam García at 07:42:45 | Permalink | No Comments »

 
Un gato venía corriendo desde del fondo de la calle. El semáforo estaba en rojo. Corría con la seguridad de haber atravesado mil veces esa avenida [¿qué seguridad puede tener un gato que ha atravesado mil veces la misma avenida?]. Se lanzó seguro, feliz, decidido. Vi sus ojitos avanzar rápidamente, las luces de un carro aproximarse, la velocidad de sus pasos, las llantas rodando sobre su lomo, el cuerpo que no se levantaba, las calcas pegadas en el vidrio trasero, los ojos que seguían brillando, mis manos en el volante, el cuerpecillo peludo, tirado, atropellado, abandonado, sus patitas blancas que arañaban la vida en el retrovisor.

 

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Wednesday, February 27, 2008

this is hardcore

tenderforever                                                          [new songs on my music playlist]

estos dias [semanas, meses, años] han sido complicados y apesar del tiempo [llamemosle experiencia] creo que nunca acabare de conocer a las personas [ni a sus demonios, arranques, miedos,  i m p u l s o s ], asi como no logro conocerme del todo. la felicidad a veces pasa frente a  nuestras narices y volteamos a todas partes, siempre vemos hacia otro lado. cuando la sabiduria? cuando? cuando la piel este seca? estoy muy cansada. muy. el ejercicio ese de las ocho cosas antes de morir y sus secuelas. ya hice todo [lo importante], me faltan solo las cosas sencillas. creo que terminare la tesis, mi mejor ficcion. eso. la cultura politica, los horizontes, los jovenes. escribire mi mejor cuento. [cuando termine el calor habra vuelto e ire a tenderme desnuda frente al mar. quiero que sea en Kino, Kino, Kino -el origen de mis letras, mayo, junio, agosto, octubre, febrero, tric, tric, tric). hoy habra fogata en el patio. anuncio.

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Monday, February 25, 2008

“Tú pones la humedad”

Posted by Miriam García at 19:38:24 | Permalink | No Comments »

Hace muchos años me fui a vivir a La ciudad que ya no existe, solía estar justo en el centro de un desierto en expansión. Llegué un día 16 de agosto. Ell me acompañaba. Bajamos del avión y tomamos un taxi directamente a una colonia donde alguna vez crecieron Olivos (o trataron de hacerlos nacer ahí) en busca de un depa que había rentado desde acá. Ell  se ocupó de revisar que todo estuviera en perfecto estado: las tuberías, la ventilación, los muebles, las chapas de las puertas, las sillas, los broches para cerrrar las ventanas, el refri, los trastes, la comida en la alacena, la cama.  Todo.  Después fuimos a la tienda y me compró una licuadora, un tostador, una plancha, una cortina para el baño, un tapete, una vela de canela, un abridor de latas, más trastes.    Agua.      

Buscamos también una tiendita  que estuviera cerca donde pudiera, sin descaminarme mucho, ir a comprar leche, huevo, chocorroles y tarjetas para el celular. Encontramos un Occso a tres cuadras y salimos con un seicito. (Así fue como el Occso se convirtió en un vínculo con mi tierra. Por varias semanas me negué a hacer las compras en otro lugar que no fuera ése que habíamos encontrado juntos y desde ahí le llamaba por teléfono a nuestra casa).


Al día siguiente salimos a buscar la ruta más segura hacia la parada del camión. “Por aquí no pases, esta calle se ve muy sola, puede ser peligrosa. De noche, camina por la avenida principal, pasa frente a la secundaria”. Le preguntó al encargado de los depas por el camión que me dejaría más cerca de El Colegio e hicimos la travesía hasta el Centro. (Ese día supe que nadie me quería más en el mundo, que nadie cuidaría mejor de mí).


Por la tarde recorrimos La ciudad que ya no existe y el sol nos dio la bienvenida. Conseguimos refugio en una cantina que estaba en una esquina donde una vez, mucho antes de nosotros, hubo un gran teatro . Eran las cinco de la tarde y nosotros estábamos empapados de sudor. A punto de la insolación, Ell me dijo: “Nunca podría vivir aquí, ¿de verdad vas a quedarte?”. Pedimos dos tarros para cada quien de una cerveza que en algún tiempo se llamó Moctezuma y los bebimos como si nada. Yo estaba ya enamorada del calor de la ciudad y me entregué sin resistencia a su delirio.

Cuando atravesamos nuestras noches abrazados cada uno de su almohada, allá el desierto comenzó a reclamar su derecho sobre mi cuerpo: mi piel brillaba como la arena; el instinto de sobrevivencia también cumplió con precisión su labor y evitó que me diera cuenta de que algo se había roto.   

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Wednesday, February 20, 2008

ocho


Abril
me invitó a hacer una lista de 8 cosas que me gustaría hacer antes de morir e invitar a 8 más a que hagan su propia lista y subirla al blog.

1. Comerme un waffle gigante cubierto de fresas con crema del Coco’s (me permito agregar unos tacos de barbacoa del carrito que está a un lado de El Imparcial y un cafe de talega en Hermosillo).

2. Cazar olas con mi boogie board (y andar en bicicleta).

3. Tomarme unas chelas con la Keta en Tijuana.

4. Un sabadito en casa de Vero e Hiram con las chamacas.

5. Tomar el sol completamente desnuda (éso, éso).

6. Vacaciones en el DF.

7. Más vacaciones con mis hermanas y mi amá (en cualquiera de sus rutas de tengoqueverlotodo que se inventa).

8. Ver nevar.

Yo invité a: Choing, Elsa, Gaby, Jenny, Lore, Brenda, Keta, Lenin, Navo.
(me pasé de ocho, lo sé, lo sé)

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Saturday, February 16, 2008

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Millones de  ojos se alzan hasta ventanas puentes alcaparras y es como si recorrieran una página en blanco. Muchas son las ciudades como Fílides que se sustraen a las miradas, salvo si las atrapa la sorpresa.

Italo Calvino
Las ciudades invisibles

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Mi ropa sucia huele a gato. Odio los gatos.

Sobre mi escritorio vive Eduardo, el canario que sobrevivió a mi abuela. Sus plumas son amarillas amarillas, su copete negro chocolatoso con canas. Desde que empezó el invierno ya nomas pía cuando le quito sus dos franelitas por la mañana. Dormimos juntos desde agosto.

El viernes después de bañarme salí a tender mi toalla en el patio, lo que en verdad me despertó fue la imagen de la puerta abierta-el gato que no estaba en su lugar. Yo creo que él también suposo mi regreso. Entré a la casa corriendo, él salía a toda prisa de mi cuarto, se deslizó por el pasillo: sus uñillas afiladas contra la lozeta, mis sandalias machacando el piso, sus pelos negros, mi cabello mojado, sus ojos verdes de volveré, mis ojos maple de no te atrevas.

-¡Eduardo!, grité.

La bolsa de mi ropa sucia estaba justo al lado del escritorio, grandota, alta, alta.
 
-¡Eduardo! ¡Eduardo!, le dije. El brincaba de un palito a otro en su jaulita.

Mi ropa, mi cuarto, mis manos, mi cuerpo huelen a gato. Odio los gatos.

Posted by Miriam García at 21:30:47 | Permalink | No Comments »

Monday, February 11, 2008


33
gracias ma, gracias, gracias

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Thursday, February 7, 2008

Cerrar

1. Hacer que no pueda verse, tocarse, etc., el interior de una cosa o impedir que alguien o algo pueda entrar en un lugar, pasar por él o salir de él.

2. Juntar dos o más cosas que estaban separadas.

5. Hacer coincidir el principio y el final de algunas cosas.

6. Apiñar, unir estrechamente.

7. Dar por terminado.

12. Cicatrizar una herida.

15. Seguido de con o contra, entablar combate, luchar.

16. Hacerse completamente de noche.

cerrarse

17. Juntarse unos con otros los pétalos de las flores.

18. Cubrirse de nubes el cielo.

20. Negarse a algo.

Hace dos jueves tengo obsesión por los sinónimos y los diccionarios (de veras, Obsesión). Gracias al Taller de la Liber, a sus participates.

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Tuesday, February 5, 2008

Closer


 

Esta soy yo. Definitivo: tengo un un ojo más grande que otro. De madrugada, uno de ellos se duerme, ¡en serio!, se cierra despacito; el otro, sigue de fiesta, observa los gestos, se mete en las conversaciones y está alerta a los movimientos.
 
Hoy regreso a la universidad. Este semestre impartiré un taller de investigación en la Licenciatura en Historia. También, segurito, segurito, termino mi tesis con todo y su plus extemporáneo (al pan pan, ni modo ).

Me encanta febrero. Llueve, hace frío, me envuelvo en las cobijas, mi amá y yo hacemos un pastel de chocolate con fresas recién cortadas, mi padrino me cocina camarones, recibo abrazos y besos  (muy ricos). Llueve otra vez. 

Una semana antes de mi cumple procuro darle fin a algunos ciclos, para bien, esta vez no fue la excepción. Me gusta empezar mi siguiente año rodeada de proyectos, compitas, sisters, ma y familia, es parte de la fiesta.

Se me acaban por fin los 32, ¡por fin!. ¡Adiós! ¡Adiós! 


“I don’t love you anymore. Goodbye.”

Alice, en Closer (2004).

Posted by Miriam García at 23:04:06 | Permalink | Comments (2)