Horas de Junio
Aquí van unos textos de mis escritores favoritos del encuentro, en algunos casos leyeron textos distintos a los que incluí o no leyeron pero, insisto, son mis escritores favoritos de las Horas de Junio. Faltan John Plueker (un güerito de Houston que me robó el corazón), Norma Alarcón, Roberto Castillo, Alfonso García Cortéz y mi cómplice Esmeralda Ceballos, de quienes no tengo textos. Gracias a las Horas de Junio por la invitación y el hospedaje.
Aeropuerto.
Lunes 9 de junio.
12:46 pm.
Esme: ¿No sientes que una parte de ti se queda en Hermosillo?
Miriam: …
Abril Castro (Baja California)
La arena corte delgado y preciso dice:
Hay una mujer inacabada que va como si la vida fuese
y digo mar cuando la orilla es el camino
TRUNCO
La humedad es aire que sostiene
este árbol ventana rota
vaho
y digo
mar con tres vocales
dentro
siempre los filos
El angelito
Josefa Isabel Rojas (Sonora)
Llegó lentamente al baño, con esa manera lenta con la que sólo al baño y no a otro lugar, puede llegarse.
Con movimientos rápidos y suaves se quitó la ropa y miró angustiado hacia la tina: un esqueleto deforme y perfecto, cubierto de carne, de sangre, y de agua. En la tina está el arcángel Rafael, el arcángel Miguel, el arcángel Gabriel y está muerto: se rompió las venas y su piel y los vellos de las manos, sus muñecas. Gabriel Miguel Rafael llegó al baño lentamente y rápido se quitó la ropa, mientras con los ojos angustiados miraba al arcángel Gabriel, al Rafael arcángel Miguel muerto en la tina; tomó una navaja de quién sabe qué parte y después de rendirle culto a sus brazos, a sus muñecas, en un gesto dulce, tierno, y apresurado, cortó primero el aire, sus vellos, la piel, las venas y, con su cuerpo deformemente perfecto, se metió en la tina. Llegó lentamente al baño.
Tomado de Casi un cuento, La cábula, Oasis, 2007.
Se solicitan abrazos
Carmen Leticia Espriella (Sonora)
Caminaba lentamente como si la tierra bajo el mosaico del corredor hubiera desaparecido y cada pisada aumentara el riesgo de quebrar la estabilidad, dejándola caer al abismo.
Llegó hasta el armario y lo abrió con cuidado.
Frente a ella, cuidadosamente colgados, había una gran cantidad de cuerpos sin vida. Uno a uno los fue haciendo a un lado hasta que encontró el adecuado. Había sido una persona alta, con el cabello oscuro y ojos grandes. No batalló nada para ponérselo. Cuando terminó de cerrar el último botón a la altura del corazón, se recostó sobre la cama y respiró tranquila. El mundo parecía tan estable dentro de ese cuerpo que, aunque la tierra se abriera, ese abrazo no la dejaría caer al infierno.
Tomado de Luna de agua, altanoche, 2007.
El exilio del reino
Francisco Morales (Baja California)
hay un claro desdén en las horas vacías
cansadas
del amargo habitante:
es la tarde frontal de las demoliciones.
traducen la hosquedad de las casas
sus paredes polvorosas
el ralo panorama que les vino a tocar.
en las habitaciones
transpiran lasitud las cortinas:
no responden al blues que los recuerdos silban
ni a la conversación del grillo y el silencio.
junio
en la mitad del espejo
y octubre por siempre en la memoria.
…
No queda otro lugar para el derrumbe
…
Una no habla de esto
Sylvia Aguilar Seleny
Una deja que los años pasen entre encantos y desencantos,
entre una ciudad y otra, entre una ciudad y Una.
Una conoce a Otro.
Una se descubre en Otro.
Una se descubre Otra.
Una se enamora, se casa, se pierde en el nosotros…
Una habita en otra ciudad, una deshabita otra ciudad.
Una se pierde.
Una se olvida de Una.
Pero Una, no habla de esto.
Una, sin más, inicia un diario y escribe de esto.
¿Quién soy?
(y ¿por qué escribo un diario?)
Tomado de Una no habla de esto, Tierra Adentro, 2007.
El mar también se cansa
renuncié
renuncié de andar pepenando migajas escupidas
silencios muertos en el caracol de tu voz
no hay nada
no existen susurros en mis oídos
quedaste así estuco en las lunas desérticas de mayo
aquí no pasa nada sólo es una sombra del sueño que se cicla
de donde mi felicidad se reprime
busco, busco como encontrarnos en donde quedó lo bizarro
nada, las cosas deben de tener nombre dicen.
Ando buscando anzuelos y no encuentro ninguno que llegue hasta mi boca.
Esto es algo de lo que leí:
El piromaniaco
Miriam García (Baja California)
Ayer hubo un incendio en mi casa, tuvieron que venir los bomberos a apagarlo. Al final, me dijeron que había sido obra de un experto. Deduje que fuiste tú: ¡quién más hábil para iniciar hogueras por puro gusto! El placer del fuego te persigue. Así lo deduje luego de escuchar alguna vez tus confesiones a medianoche. Supongo que estuviste cerca observando mientras se consumía lo mío. El gozo desaparece frente los cuerpos oxidados por las llamas: no hay disfrute en las cenizas. Cuando la luz roja se extinguió, ya planeabas el siguiente atentado sobre una casa nueva, abandonada o de poco uso. Puedo inclusive imaginar el sonido de tus pasos estrellándose contra el asfalto al marcharte, tu nariz olfateando entre las privadas. Comienzo a buscar lo rescatable entre los escombros, pero no hay bolsas de hule suficientes, ni tan grandes para lo perdido. Observo el desastre desde la puerta. Aprieto un encendedor en mi mano.
…
Ella se escurre. Cae de espaldas en el suelo. Toma sus ojos y los guarda en la bolsa del pantalón para que nadie le adivine, sin embargo descubrimos que el cabello se le cae por mechones, que algo la descabeza y la hace conducir sin dirección a media noche. También sabemos que no se estrellará en el automóvil contra una pared, ni se lanzará al abismo en ese puente que conduce hacia la playa. Todos acudimos a levantar las cenizas de su casa la noche que ardió en llamas. A lo lejos el piromaniaco escuchaba el sonidos de las palas que clavamos entre los escombros y el ruido de los fierros deformados que arrastramos en busca de sobrevivientes. Ella le vio observando a la distancia.
Olvidé incluir algo que escuché (de nuevo) y forma parte de estas horas de junio.
Alta noite
la que canta es Marisa Monte
y que la letra es de Arnaldo Antunes
Alta noite já se ia
ninguém na estrada andava
No caminho que ninguém caminhava
alta noite já se ia
ninguém com os pés na água
Nenhuma pessoa sozinha ia
Nehuma pessoa vinha
Nem a manhãzinha
Nem a madrugada
Alta noite já se ia
ninguém na estrada andava
No caminho que ninguém caminha
alta noie já se ia
ninguém com os pés na água
nenhuma pessoa sozinha ia
Nenhuma pessoa vinha
Nem a estrela guia
Nem a estrela-d’alva
los links de todos están aquí a la derecha.
woo! es un honor ver mi nombre aquí… muchos besos, se les extraña…
Carmen Leticia
hola carmen, también aquí los recordamos. que gusto conocerte, nos vemos pronto.
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