Saturday, March 10, 2007

.. melancholie/melancholy/melancolía ..

 

Jane sostiene una bocina entre sus manos. Sentada sobre el piso de lo que pretende ser una cafetería, escucha la historia de su propia vida en las palabras de Travis. Escurren un par de lágrimas por sus mejillas. Detrás de un espejo, Travis sujeta el teléfono y le da la espalda. Las palabras fluyen después de cuatro años de amnesia. Nunca un abrazo, pero el lenguaje hace posible un momento de comprensión y de reposo. Road movie, personajes buscándose a sí mismos. Paris, Texas (Wim Wenders, 1984).

Melancolía: una forma de vida que atraviesa a miles de personas; un estado que conduce sus pasos por el mundo; un tema recurrente e inagotable expresado en el arte, así sea en el cine, en la literatura o en la música. Y, ¿cuántas veces ha guiado también las preguntas de los historiadores? ¿Cuántas veces ha sido la esencia de sus indagaciones sobre el ser humano? Tiempos mejores, épocas que en la memoria se graban como idílicas o como una imagen bizarra que a veces parece explicar (de momento) los episodios de los días en que perdimos el rumbo. Una respuesta que en el presente conforta, pero que con los meses muestra su desgaste y se fuga. Nuevas preguntas. De vuelta a las evidencias en busca de sentido.

Un día descubrimos que no había destino, que el destino era también una imagen para tranquilizar (y justificar) conciencias. El futuro se transformó en una imagen construida desde este día, en anhelo, en sueño y probablemente en pesadilla. El pasado es la sensación de que estuvimos, una certeza cuando descubrimos las cicatrices que va dejando en la piel. La melancolía se fortalece ante una realidad caótica que de vez en cuando permite que se asomen preguntas fundamentales: ¿quiénes somos?, ¿por qué estamos aquí? y, ahora, ¿por qué es tan difícil comunicarnos?

La melancolía con sus expresiones casi mágicas, con sus figuras casi divinas y atemporales: Francesca, ese ángel femenino surgido de la imaginación -como Cassiel y como todos los demás- que abraza y que llora por el perdido y el desamparado, por el que muere y por el que está solo. Y, ¿acaso no lo estamos todos? ¿En verdad esta soledad es nuestra, solo nuestra? ¿Son los brazos femeninos nuestro mejor refugio? Francesca abraza, acompaña y llora: responde a su naturaleza angelical (y ¿femenina?), a los deseos de la imaginación enraizados en la herencia cultural de occidente. Los ángeles, por más absurdo que parezca, son un indicio de nuestra soledad en el tiempo, un discurso que ha acompañado nuestra añoranza desde hace siglos. (Tan lejos y tan cerca. Wim Wenders, 1993).

El cine como pretexto para hablar de la melancolía. La melancolía como (pre)texto del cine y de la comprensión del tiempo. Un sentimiento provocador cuando se asume y se abraza, cuando se explora y se traduce en la creación de textos, en la construcción de imágenes y en la búsqueda de entendimiento.

Cassiel: Why can’t I be good? Why can’t I act like a man? Why can’t I act like other men can?

Lou Reed: If I knew, I would tell you. Hang in there.

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Friday, November 24, 2006

..:: Cine, recepción y temporalidad ::..

Hace un par de días me senté de nuevo frente al televisor para ver, una vez más, una de mis películas favoritas Great Expectations (Alfonso Cuarón, 1998). Mientras corría el film traté de recordar el por qué me había gustado tanto esta película, por qué lloré frenéticamente la primera vez que la vi y por qué ahora lo que me atrapaba eran la mirada de Finn (Ethan Hawke), Ms. Dora Drigers Dinsmore (Anne Bancroft) aventando al gato, la iluminación y, sin duda, el sound track… Algo similar me ocurrió la semana pasada cuando vi otra de mis consagradas, Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003), pero esta vez me identifiqué con los silencios de Charlotte (Scarlett Johansson), más que con los problemas maritales de Bob Harris (Bill Murray). Suspendida en mi pregunta sobre qué había cambiado, descubrí una frase reveladora:

Every body wants to be found

Sí, esta idea encierra el nudo existencial de ambas películas. Pero, sin duda, algo ha cambiado en mi universo interior y paralelo que origina una recepción distinta a la primera, aquella de cuando tenía 23 años, aquella otra de cuando tenía 27. Grandes esperanzas ya no me pareció tan contundente, la etapa de los corazones rotos se ha ido quedando atrás: no sé si se debe a que ya no tengo corazón y ahora reside algo de frialdad en mi discurso sobre el amor, o si ya me he acostumbrado a la idea de profundas y exquisitas relaciones de pareja que un día se terminan para abrir paso a otras nuevas, sin historia, sin destino.

En medio de este nudo de sentimientos e ideas, que no logro separar, me iluminó la idea del tiempo y su influencia demoledora en la recepción cinematográfica. ¡Ah!, pensé, aquí hay un conecte fascinante: el tiempo histórico y la recepción cinematográfica. Así, como la memoria es atada al tiempo presente y al tiempo pasado simultáneamente, así como la lectura de un libro nos conduce cada vez a nuevas interpretaciones, así nuestra recepción del cine también se va transformando: porque no somos los mismos, porque vamos adquiriendo competencia para observar el cine y porque el tiempo nos alcanza, nos va colmando de experiencias que transforman las posibilidades de comprensión de una historia.

Creo que éste puede ser un buen tema para investigar y para escribir un buen artículo desde la mirada de la historiadora, porque como lo he planteado en clase y como lo he ido confirmando en la literatura, el cine es sin duda una representación social del mundo y esta no es sino histórica, es decir un producto cultural que es en el tiempo histórico: condición del presente, vinculado a una tradición y manifestación de las expectativas sociales. Así, sin profundizar aún en este problema, estuve pensando que estas dos películas plantean un problema cultural de mi generación que tiene que ver con la experiencia del amor, pero sin duda con la necesidad de saber quienes somos y a qué obedece nuestro desencanto. También lo pienso como un elemento de identidad que acompaña nuestra experiencia de vida en las ciudades, de nuestra vida universitaria, de nuestra condición clasemediera, de nuestro acceso a un discurso sobre las relaciones entre hombres y mujeres, a las coincidencias por el gusto de un cierto tipo de cine, de un ritmo, de un sistema de imágenes, quizá sí hasta con un asunto de la semántica.

Bueno, he cambiado. Mi propia experiencia del tiempo ha ido transformando mi mirada -quien me recuerde de entonces observará que mis ojos son más oscuros y que las palabras que salen de mi boca son un poco menos que ingenuas. Sin embargo, me sigue maravillando el cine –y sigo creyendo en la existencia de Cassiel y de Franccesca (Tan lejos y tan cerca. Wim Wenders, 1993).

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Tuesday, October 24, 2006

..:: El laberinto del fauno ::.. : )


    

  • laberinto lugar construido con muchas calles o pasos que se entrecruzan y en el que es muy difícil orientarse y encontrar la salida.
  • fauno (mitología clásica) deidad romana de los campos, representada con forma humana de orejas puntiagudas y cuernos y pies de cabra y caracterizada por su lascivia. 
  • Ofelia Ophelia, heroína trágica, personaje de Hamlet, creado por William Shakespeare. Ophelia enfrenta un evento traumático tras otro, la locura. Ophelia misma no es tan importante como lo que ella representa en la historia desde la mirada masculina: la naturaleza femenina, el cuerpo femenino, la tentación y la virtud, el sacrificio y la inocencia. 
  • hada del latín fata, destino. Ser sobrenatural de poder mágico y de forma de mujer.
  • fatal desgraciado, infeliz, desastrozo. fatales, marcado por el destino. fatum, hado, destino, lo que han dispuesto los dioses. 
  • Cronos mitologia griega, dios del tiempo, devoraba a sus propios hijos porque temia que alguno de ellos lo asesinara.
  • ogro gigante imaginario que devora seres humanos, probablemente del latín Orco, orco, dios del averno.
  • pedofilia (paidofilia) atracción erótica hacia los niños. 
  • lascivo fuertemente inclinado al placer sexual.
  • tiza gis, barrita de yeso y greda o de creta pulverizada y amasada con agua que se emplea especialmente para escribir en pizarrones. 
  • fábula relato en que se da una enseñanza moral y en que generalmente hay animales que se comportan como seres humanos.
  • franquismo régimen político de carácter totalitario que estableció el general Franco en España desde 1939 hasta 1975. 
  • totalitarismo régimen político en que la totalidad de los poderes estatales está en manos de una persona, grupo o partido que no permite la actuación de otros partidos y que ejerce una fuerte intervención en todos los órdenes de la vida nacional y en la vida privada. 

 Fuentes: 1. Guido González de Silva. Breve diccionario etimológico de la lengua española. México: FCE, COLMEX, 1988 2. Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Romero. Diccionario abreviado del Español actual.
Madrid: Aguilar, 2000. 3. Mr. Jameson, “Shakespeare heroines: Characteristics of women, moral and historical”, en http:// shakespeare.org.uk/oph1-jam.htm.

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Sunday, October 22, 2006

..:: Próspero: soberano, mago y autor ::..

¿Quién es Próspero? ¿Qué representa este soberano de una isla imaginaria?

Peter Greenaway nos ofrece su interpretación de la obra La Tempestad, escrita por William Shakespeare cerca de 1611. Según esta obra, Greenaway sitúa al centro de la narración la figura de Próspero. Durante su destierro en un isla, el personaje desarrolla un gran poder a traves de la lectura de cientos de libros, que a la par constituyen el discurso visual de la película Prospero´s Book (1991). En ésta, el director retoma el tema del la fuerza que se oculta en las palabras escritas y en ese acto casi mágico que es la interpretación.

Este soberano se convierte en mago cuando sabe convocar La Tempestad para vengarse de sus enemigos, mientras se desdobla, y Greenaway logra representar su simultánea presencia en tres espacios: primero, en la obra como personaje; luego, en el film, como una voz narradora que sólo logra escuchar el mismo Próspero, una voz que hace las veces de intermediaria entre Próspero personaje y Próspero autor; finalmente, en el que existe entre Próspero y la representacion en su conjunto,  pues es dentro de La tempestad un autor omnisciente, soberano una vez más al ser el dueño del poder de la palabra escrita.

Esta figura es explotada con recurrencia por el director: Próspero bañándose en las aguas de la sabiduría; Prospero jugando con un barco de madera en la alberca, una imagen del destino de sus enemigos atrapados por los deseos de este autor en la tormenta. Próspero creador, a cuadro, decidiendo desde fuera de la escena, mientras redacta y a la vez sueña con sus personajes en su escritorio. Próspero hechicero sobrepuesto a Próspero soberano, simultáneamente atravesados por las palabras que él mismo escribe.

Es entonces cuando la experiencia parece mágica: en ese instante cuando el receptor se transforma en autor mientras reconoce un mensaje, ese que va dirigido hacia él, hacia nosotros, hacia mi, hacia Miriam. Entonces yo, como Próspero, me convierto en soberana, en maga también de la interpretación al comprender el significado de la liberación de Ariel por Próspero en el texto de Shakespeare y luego la que produce Greenaway en la representación cinematográfica cuando hace salir a ese espíritu mediador de la pantalla.

Posted by Miriam García at 01:51:10 | Permalink | No Comments »