Thursday, June 12, 2008

Horas de Junio

Aquí van unos textos de mis escritores favoritos del encuentro, en algunos casos leyeron textos distintos a los que incluí o no leyeron pero, insisto, son mis escritores favoritos de las Horas de Junio. Faltan John Plueker (un güerito de Houston que me robó el corazón), Norma Alarcón, Roberto Castillo, Alfonso García Cortéz y mi cómplice Esmeralda Ceballos, de quienes no tengo textos. Gracias a las Horas de Junio por la invitación y el hospedaje.

Aeropuerto.
Lunes 9 de junio.
12:46 pm.
Esme: ¿No sientes que una parte de ti se queda en Hermosillo?
Miriam: …

Abril Castro (Baja California)

La arena        corte delgado y preciso         dice:

Hay una mujer inacabada que va como si la vida fuese

y digo mar cuando la orilla es el camino

TRUNCO

La humedad es aire           que sostiene

este árbol ventana rota

             vaho

y digo

mar con tres vocales

dentro

siempre los filos

El angelito

Josefa Isabel Rojas (Sonora)


Llegó lentamente al baño, con esa manera lenta con la que sólo al baño y no a otro lugar, puede llegarse.

Con movimientos rápidos y suaves se quitó la ropa y miró angustiado hacia la tina: un esqueleto deforme y perfecto, cubierto de carne, de sangre, y de agua. En la tina está el arcángel Rafael, el arcángel Miguel, el arcángel Gabriel y está muerto: se rompió las venas y su piel y los vellos de las manos, sus muñecas. Gabriel Miguel Rafael llegó al baño lentamente y rápido se quitó la ropa, mientras con los ojos angustiados miraba al arcángel Gabriel, al Rafael arcángel Miguel muerto en la tina; tomó una navaja de quién sabe qué parte y después de rendirle culto a sus brazos, a sus muñecas, en un gesto dulce, tierno, y apresurado, cortó primero el aire, sus vellos, la piel, las venas y, con su cuerpo deformemente perfecto, se metió en la tina. Llegó lentamente al baño.

Tomado de Casi un cuento, La cábula, Oasis, 2007.

Se solicitan abrazos

Carmen Leticia Espriella (Sonora)


Caminaba lentamente como si la tierra bajo el mosaico del corredor hubiera desaparecido y cada pisada aumentara el riesgo de quebrar la estabilidad, dejándola caer al abismo.

Llegó hasta el armario y lo abrió con cuidado.

Frente a ella, cuidadosamente colgados, había una gran cantidad de cuerpos sin vida. Uno a uno los fue haciendo a un lado hasta que encontró el adecuado. Había sido una persona alta, con el cabello oscuro y ojos grandes. No batalló nada para ponérselo. Cuando terminó de cerrar el último botón a la altura del corazón, se recostó sobre la cama y respiró tranquila. El mundo parecía tan estable dentro de ese cuerpo que, aunque la tierra se abriera, ese abrazo no la dejaría caer al infierno.


Tomado de Luna de agua, altanoche, 2007.

El exilio del reino

Francisco Morales (Baja California)


 

hay un claro desdén en las horas vacías

                    
                                                     
cansadas

del amargo habitante:


es la tarde frontal de las demoliciones.

traducen la hosquedad de las casas


sus paredes polvorosas


el ralo panorama que les vino a tocar.

en las habitaciones


transpiran lasitud las cortinas:


no responden al blues que los recuerdos silban


ni a la conversación del grillo y el silencio.

junio


           
en la mitad del espejo


y octubre por siempre en la memoria.

No queda otro lugar para el derrumbe

 

Una no habla de esto

Sylvia Aguilar Seleny

Una deja que los años pasen entre encantos y desencantos,
entre una ciudad y otra, entre una ciudad y Una.

Una conoce a Otro.

Una se descubre en Otro.

Una se descubre Otra.

Una se enamora, se casa, se pierde en el nosotros…

Una habita en otra ciudad, una deshabita otra ciudad.

Una se pierde.

Una se olvida de Una.

Pero Una, no habla de esto.

Una, sin más, inicia un diario y escribe de esto.

¿Quién soy?


(y ¿por qué escribo un diario?)

Tomado de Una no habla de esto, Tierra Adentro, 2007.


Omayra Garcés (Chihuahua)

El mar también se cansa

renuncié

  
renuncié de andar pepenando migajas escupidas


silencios muertos en el caracol de tu voz


no hay nada


no existen susurros en mis oídos


quedaste así estuco en las lunas desérticas de mayo


aquí no pasa nada sólo es una sombra del sueño que se cicla


de donde mi felicidad se reprime


busco, busco como encontrarnos en donde quedó lo bizarro


nada, las cosas deben de tener nombre dicen.

Ando buscando anzuelos y no encuentro ninguno que llegue hasta mi boca.

Esto es algo de lo que leí:

 


El piromaniaco
Miriam García (Baja California)


Ayer hubo un incendio en mi casa, tuvieron que venir los bomberos a apagarlo. Al final, me dijeron que había sido obra de un experto. Deduje que fuiste tú: ¡quién más hábil para iniciar hogueras por puro gusto! El placer del fuego te persigue. Así lo deduje luego de escuchar alguna vez tus confesiones a medianoche. Supongo que estuviste cerca observando mientras se consumía lo mío. El gozo desaparece frente los cuerpos oxidados por las llamas: no hay disfrute en las cenizas. Cuando la luz roja se extinguió, ya planeabas el siguiente atentado sobre una casa nueva, abandonada o de poco uso. Puedo inclusive imaginar el sonido de tus pasos estrellándose contra el asfalto al marcharte, tu nariz olfateando entre las privadas. Comienzo a buscar lo rescatable entre los escombros, pero no hay bolsas de hule suficientes, ni tan grandes para lo perdido. Observo el desastre desde la puerta. Aprieto un encendedor en mi mano.


Ella se escurre. Cae de espaldas en el suelo. Toma sus ojos y los guarda en la bolsa del pantalón para que nadie le adivine, sin embargo descubrimos que el cabello se le cae por mechones, que algo la descabeza y la hace conducir sin dirección a media noche. También sabemos que no se estrellará en el automóvil contra una pared, ni se lanzará al abismo en ese puente que conduce hacia la playa. Todos acudimos a levantar las cenizas de su casa la noche que ardió en llamas. A lo lejos el piromaniaco escuchaba el sonidos de las palas que clavamos entre los escombros y el ruido de los fierros deformados que arrastramos en busca de sobrevivientes. Ella le vio observando a la distancia. 

Olvidé incluir algo que escuché (de nuevo) y forma parte de estas horas de junio.

Alta noite
la que canta es Marisa Monte
y que la letra es de Arnaldo Antunes

Alta noite já se ia
ninguém na estrada andava
No caminho que ninguém caminhava
alta noite já se ia
ninguém com os pés na água
Nenhuma pessoa sozinha ia
Nehuma pessoa vinha
Nem a manhãzinha
Nem a madrugada
Alta noite já se ia
ninguém na estrada andava
No caminho que ninguém caminha
alta noie já se ia
ninguém com os pés na água
nenhuma pessoa sozinha ia
Nenhuma pessoa vinha
Nem a estrela guia
Nem a estrela-d’alva


los links de todos están aquí a la derecha.

Posted by Miriam García at 22:20:26 | Permalink | Comments (5)

Tuesday, May 6, 2008

abrió sus puertas el domingo 4 de mayo.

el teatro de los niños fue diseñado por el arquitecto (tijuanense) rené peralta.

bravo!


foto  de su blog pensamientos genéricos [la ciudad fea]
http://generica.blogspot.com/

Located at 200 West Island Avenue, the Museum faces Harbor Drive and is well-positioned
 near the MTS Convention Center Trolley stop, Seaport Village and the Gaslamp Quarter.
San Diego, California. 619 233 8792
http://www.thinkplaycreate.org,  http://www.childrensmuseumsd.org/

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Thursday, March 13, 2008

actos i n e x p l i c a b l e s *


¿Por qué me dejas caer
Tú que me subiste aquí
Tú que me trataste tan bien
Cuando yo me enamoré de ti?

Blanca llega hasta mi mente
Jura que ella es diferente
Y es hermosa hasta en su forma de mentir
Quién sabrá lo que ella sueña
Lo que siente y lo que enseña
La razón por la que permanezco fiel
Blanca, eres tan cruel

¿Y por qué me dejas hundirme así
Tú que me pusiste en alta mar?
¿Y por qué me dejas aquí tirao
Cuando yo me quise enamorar?

Blanca llega (…)

Y no olvides que
Al despertar
Siempre hay cuchillos en el cajón
Oh, nunca más
No hasta la próxima vez.

                                  “Blanca” 
                            Nacho Vegas
           Actos inexplicables (2001)

*   Para los hilos indestructibles lea la página 34 del libro Una no habla de esto, de Sylvia Aguilar.

    ¡Que alguien me explique! [pinchi gente]

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Sunday, December 9, 2007

Defiende Juan Gelman la poesía

“La palabra nunca deja libre a quién quiera apresarla, la palabra es el timón del universo”, dijo el escritor.


Guadalajara.
El poeta argentino Juan Gelman hizo en México una defensa de la poesía, lo que representa su primera aparición pública desde que ganó el Premio Miguel Cervantes 2007 a finales de noviembre.

“La poesía es una resistencia contra el tiempo mezquino. Cualquier poeta de América Latina tiene más belleza e imaginación que cualquier régimen que encabece (el Bush, (el ex mandatario del mismo país), Ronald Reagan, o Stalin (líder de facto de la Unión Soviética de 1920 a 1953)”, expuso el poeta.

En la cátedra Julio Cortazar, titulada ¿Poetas? ¿Poetas para qué?, Gelman dijo que “pensar que cualquier régimen puede acotar a un poeta es atribuirle a ése poder más del que tiene en realidad”.

Auto exiliado de Argentina en 1976 y asentado en México desde entonces, el poeta recordó que derivado de sus posiciones ideológicas, la dictadura argentina le quitó parte de su familia.

“La palabra nunca deja libre a quién quiera apresarla, la palabra es el timón del universo”, añadió.

Para rematar su disertación sobre la utilidad de la poesía y de los poetas, Gelman dijo “que tal vez lo que un poeta desea, es escribir un poema, uno sólo, que sea pariente de Dios”.

“Un poema es una paloma que nace de los ojos de un niño porque el la quiso ver”, concluyó.

Publicado en La Jornada, sábado 8 de diciembre de 2007.

 
Juan Gelman (Buenos Aires, 1930).


Hechos


mientras el dictador o burócrata de turno hablaba
en defensa del desorden constituido del régimen
él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro
entre una piedra y un fulgor de otoño

afuera seguía la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/
la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando
la noche/él tomó el endecasílabo y

con mano hábil lo abrió en dos cargando
de un lado más belleza y más
belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso
el dedo en la palabra inicial/apretó

la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata
salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió
la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/
[la muerte/las sirenas policiales cortando la noche

este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta
[ahora
a ningún dictador o burócrata aunque
sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también
[explica que
un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor
[de otoño o

del encuentro entre la lluvia y un barco y de
otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea
los nacimientos/ casamientos/ los
disparos de la belleza incesante


Lo que pasa


Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
como un fuego,
y me destruyes, me construyes, eres oscura como la luz.

En la  fecha


Solo de ti, lleno de ti,
esta tarde a las 7,
el ciudadano de tu ausencia
se palpaba la cara, la voz, los papelitos,
deveras comprobando
que tus ruidos andaban por sus huesos
y en general te habías ido.

Golpeó puertas, teléfonos.
La gran ciudad estaba equivocada sin tu pelo, señora,
y él sentía tirones detrás del corazón.

A lo mejor era el tabaco,
de todos modos yo soy otro:
un pedazo de ti,
alguien a quien castigan puertas, ruidos, teléfonos,
y, andá a saber por qué,
toda la parentela de la muerte.

Una mujer y un hombre


Una mujer y un hombre llevados por la vida,
una mujer y un hombre cara a cara
habitan en la noche, desbordan por sus manos,
se oyen subir libres por la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria,
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.

 

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Saturday, December 8, 2007

Caperucita roja

Charles Perrault (1628-1703)


“Caperucita roja”, grabado de Gustavo Doré (1832-1883)

Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía. Esta buena mujer le había mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tanto que todos la llamaban Caperucita Roja.

Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo.

-Anda a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla.

Caperucita Roja partió en seguida a ver a su abuela que vivía en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca. Él le preguntó a dónde iba. La pobre niña, que no sabía que era peligroso detenerse a hablar con un lobo, le dijo:

-Voy a ver a mi abuela, y le llevo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

-¿Vive muy lejos? -le dijo el lobo.

-¡Oh, sí! -dijo Caperucita Roja-, más allá del molino que se ve allá lejos, en la primera casita del pueblo.

-Pues bien -dijo el lobo-, yo también quiero ir a verla; yo iré por este camino, y tú por aquél, y veremos quién llega primero.

El lobo partió corriendo a toda velocidad por el camino que era más corto y la niña se fue por el más largo entreteniéndose en coger avellanas, en correr tras las mariposas y en hacer ramos con las florecillas que encontraba. Poco tardó el lobo en llegar a casa de la abuela; golpea: Toc, toc.

-¿Quién es?

-Es su nieta, Caperucita Roja -dijo el lobo, disfrazando la voz-, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

La cándida abuela, que estaba en cama porque no se sentía bien, le gritó:

-Tira la aldaba y el cerrojo caerá.

El lobo tiró la aldaba, y la puerta se abrió. Se abalanzó sobre la buena mujer y la devoró en un santiamén, pues hacía más de tres días que no comía. En seguida cerró la puerta y fue a acostarse en el lecho de la abuela, esperando a Caperucita Roja quien, un rato después, llegó a golpear la puerta: Toc, toc.

-¿Quién es?

Caperucita Roja, al oír la ronca voz del lobo, primero se asustó, pero creyendo que su abuela estaba resfriada, contestó:

-Es su nieta, Caperucita Roja, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

El lobo le gritó, suavizando un poco la voz:

-Tira la aldaba y el cerrojo caerá.

Caperucita Roja tiró la aldaba y la puerta se abrió. Viéndola entrar, el lobo le dijo, mientras se escondía en la cama bajo la frazada:

-Deja la torta y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo.

Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y quedó muy asombrada al ver la forma de su abuela en camisa de dormir. Ella le dijo:

-Abuela, ¡qué brazos tan grandes tienes!

-Es para abrazarte mejor, hija mía.

-Abuela, ¡qué piernas tan grandes tiene!

-Es para correr mejor, hija mía.

Abuela, ¡qué orejas tan grandes tiene!

-Es para oírte mejor, hija mía.

-Abuela, ¡qué ojos tan grandes tiene!

-Es para verte mejor, hija mía.

-Abuela, ¡qué dientes tan grandes tiene!

-¡Para comerte mejor!

Y diciendo estas palabras, este lobo malo se abalanzó sobre Caperucita Roja y se la comió.

Moraleja

Aquí vemos que la adolescencia,
en especial las señoritas,
bien hechas, amables y bonitas
no deben a cualquiera oír con complacencia,
y no resulta causa de extrañeza
ver que muchas del lobo son la presa.
Y digo el lobo, pues bajo su envoltura
no todos son de igual calaña:
Los hay con no poca maña,
silenciosos, sin odio ni amargura,
que en secreto, pacientes, con dulzura
van a la siga de las damiselas
hasta las casas y en las callejuelas;
más, bien sabemos que los zalameros
entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.


Cuentos de Charles Perrault
tomado de 
aquí

Posted by Miriam García at 08:16:53 | Permalink | No Comments »

Tuesday, November 27, 2007

Yoshiro Tashibana

Estaba buscando un sol amarillo para mi página, una imagen brillante y llena de colores para acabar con el frío de la ciudad, y encontré la obra de este pintor, Yashiro Tashibana (Japón, 1941). Espero les guste.
aquí más de sus cuadros.


 
 

al amanecer, 1991.

recuerdos.

chica con el corazón, 2002.
Posted by Miriam García at 09:34:13 | Permalink | Comments (2)

Sunday, September 2, 2007

must visit 2

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Tuesday, August 21, 2007

Omar Pimienta

Inspección secundaria   

Omar Pimienta (Tijuana, 1978)

El primer migra en interrogarme fue mi madre:
¿Cómo se llama tu papá? Marcos Ramírez.
¿Cómo se llama tu mamá? Sara Pimienta.
¿Dónde vives? En National City.
¿A qué fuiste a Tijuana? A visitar a mi abuela.
 

Y así, practicando antes del cruce, mucho antes
de saber
leer y
escribir, aprendí a mentir mirándote a los ojos. 


Publicado en:
La Libertad: ciudad de paso
(Tijuana: Cecut-Conaculta, 2006).
 

Junto a la línea para cruzar a “Los” desde Tijuana se ubica la Colonia Libertad. Por ahí vive el Omar “uno de los poetas jóvenes que sin duda ya alcanzó la madurez en su estilo”, eso dice en la contraportada de su libro La Libertad: ciudad de paso.      


Leerlo es entrar a casas de madera con olor a sopa, recordar las gallinas sueltas en el patio y la sensación de sus plumas entre los dedos; atravesar la Franco, la Parte Baja y la Alta; correr por la Hielera, meterte al lodo y saltar las matas; bajar al Info por las laderas y llegar a casa con el uniforme cubierto de tierra; saludar a los compas de “ La Trece ”, ir a los pleitos en las vías del tren y poner monedas en los rieles. Descubrir las luces de los helicópteros sobrevolando La Liber mientras perseguían a los que intentaban cruzar a “Los” por el cerro. La Liber marca y da tono hasta en la forma de retar al contrincante y saludar al vecino.
                

En La Libertad su autor da cuenta de lo escuchado, porque al parecer todo lo ha escuchado y eso le agudizo la observación. Aprendió a registrar con el oido y los ecos se multiplican entre sus páginas, pues en ellas hay herencia, oralidad, crítica, lugar social, emoción e historia.     

Repatriados
 
Entre los alambres los metieron a Tijuana como a un ring de boxeo.

Algunos se quedaron aquí, en la Libertad , pegados a las cuerdas

con la guardia arriba, por inercia.

  

Se trata de una historia contada a través de la poesía (que al fin las dos, la historia y la poesía, son formas de comunicar nuestra experiencia), donde da cuenta de la vida cotidiana en esta frontera (ésta que muchos recordamos, pero no todos, porque casi todos acaban de llegar y La Liber ya no les dice nada). En este poemario se ofrecen imágenes de las paredes negándose a caer, del tiempo en sus ventanas asomado y de sus personajes. 

Las palabras escapan los linderos de la colonia y tratan de abarcar un universo en expansión constante, como si también ellas crecieran con el autor y su significado se transformara al reconocerse fronterizas. En unas cuantas páginas el autor deja de ser niño (gracias a las letras) y parece que el tiempo le abriera los ojos para poner los recuerdos en su sitio: el sentimiento se llama nostalgia, pero el acento está puesto en el presente, en el soy, no he muerto ciudad de paso.          


Omar escribe acerca de La Libertad como de sí, porque es suya. Tal vez a eso se refiera la madurez en la contraportada, a esa posibilidad de ser otro, sin dejar de ser el mismo; de ver hacia atrás para reconocer el lugar donde se pisa y darle nombre esa extraña sensación que produce el vivir frente/junto a “Los”; a la infranqueable condición de aprender esas lecciones: cruzar la línea, como estigma/como ventaja; y atravesar fronteras, como si nada/casi nada (
ésas construidas por el lenguaje, la imagen, la distancia, el tiempo o los cuerpos, ésas a la vez impenetrables y porosas).

Después escribe sobre el amor, pero mejor lo leen ustedes. 

      

Mi primer amor
    
Cuando Tijuana me dio mi primer beso me arrancó la lengua.

Al acariciarla me quemó las yemas.

Cuando por fin cogimos me castró.

  
Lo peor es su ira cuando sabe que la amas.
    

  

  

Su blog:

yo era tu pasado imperfecto

Posted by Miriam García at 21:33:46 | Permalink | No Comments »

Friday, August 3, 2007

Evidencias, de Carlos Sánchez

Hace algunos días Carlos Sánchez me hizo llegar un texto. Desde entonces traigo en la mente una de sus imágenes: las bolsas de hule. Me sienta bien ahora que estoy vaciando mi casa. No hay bolsas de hule suficientes, ni tan grandes para guardar lo perdido. Verdad que no. Gracias al mambo rock por el obsequio.

Evidencias

Carlos Sánchez

Echaré la emoción en una bolsa de hule. En ella cabrán los timbres que te evocan. Puedo, por ejemplo, meter ahí la liga que recogía tu pelo, esa que dejaste olvidada una tarde de viernes cuando llegaste con un pastel de manzana.

Sabían tus ojos a nieve de vainilla, porque el sonido de un carro te asustó y el arrebato te hizo embarrarte la cara. Era de garrafa y la compraste en catedral, que para sorprenderme con ella, que para que refrescara esa puesta de sol, que porque el dulce tal vez podría arrebatarme el ceño fruncido de mi frente.

 

Texto completo en el blog sonarquevemos: http://sonarquevemos.blogspot.com/, con fecha del 6 de julio de 2007.

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